miércoles, 17 de diciembre de 2008

El pienso mas caro

Los piensos no bajan pese a que el precio del cereal cae a niveles de hace diez años

El trigo, por ejemplo, cuesta ahora 120 euros por tonelada menos que en octubre del año pasado, y sólo 20 euros más que en 1998

Los piensos ganaderos están caros porque su materia prima, los cereales, están en máximos históricos. Esa es la película que nos han contado hasta ahora. Pero parece que la historia se aleja bastante de la realidad. El precio de la mayoría de los productos cerealísticos está cayendo en picado, pero los piensos siguen igual de caros. Un auténtico Expediente X.

Los últimos años han sido aceptables para los productores de cereal, para qué negarlo. El fruto de su esfuerzo se ha pagado bien, lo que les ha rendido mayores ingresos. Sin embargo, también crecían los gastos de producción, sin que se supiera siempre a cuenta de qué. Fertilizantes, combustibles, semillas, todo subía también. Como contaba algún dirigente agrario, parecía como si todo el mundo supiera que el agricultor contaba con más ingresos y se aprovechaba de la situación.

La cruz de la situación estaba en la ganadería. A cereales más caros, piensos más caros, decía la lógica. El escenario se completaba con caída del consumo de algunas especies, especialmente el cordero, el encarecimiento de otros costes de producción y la aparición de algunas enfermedades, como la lengua azul y la brucelosis. Por razones diferentes, el porcino también entró en barrena. El resultado fue desastroso, la ganadería se enfrenta a una de las peores crisis que se recuerdan.

Además, el otro lado de la balanza tampoco da un respiro. El precio de los animales está en mínimos históricos. Algunos expertos hablan de un aumento del precio de la carne a nivel internacional. Pero eso no parece ir por España, al menos en los precios en origen (los que reciben los ganaderos). Hablar de los precios en destino, los que se pagan en el comercio, es cosa muy distinta.

Se trata de una de esas paradojas que se dan en una economía de libre mercado. Las ganancias de un sector pueden suponer las pérdidas para otros. Alcanzar el punto de equilibrio, ese donde todas las partes se puedan sentir razonablemente satisfechas, parece inalcanzable.

Grandes caídas

Desde hace unos meses, el precio de los cereales está cayendo a ritmo de vértigo. Sólo el arroz parece salvarse de la quema. Sin embargo, los piensos no se abaratan. Varios ejemplos son significativos. El trigo para pienso se cotizó en la Lonja de Extremadura esta semana un 43% más barato que hace doce meses. Lo mismo pasa con la cebada (40%), o el maíz (38%). Más rápida es la caída de la soja, a nivel nacional se ha devaluado un 36% en sólo cuatro meses. Todos estos productos son materias primas que se suelen utilizar en la fabricación de piensos compuestos en mayor o menor medida.

Por tanto, ya se puede decir que los precios no están altos. Incluso, en algunos casos se podría decir que están casi al mismo nivel que hace una década.

Por ejemplo, el trigo para pienso costaba tras la última reunión de la mesa sólo 20 euros más por tonelada que en octubre del año 1998. Sólo hace doce meses, era 120 euros más caro. O para que lo entienda más gente, 4 pesetas por kilo de diferencia en diez años, que es como siguen haciendo las cuentas los agricultores. Lo mismo pasa con la avena (menos de tres pesetas), o el maíz (cuatro pesetas). Como elemento de referencia, baste destacar que el maíz ha bajado 15 pesetas en los últimos doce meses.

Pese a todo ello, los fabricantes de pienso no reaccionan. Pero los agricultores sí, y parece que el Gobierno también. Esta semana, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) aseguraba que es el momento de comenzar una «exhaustiva» investigación de las prácticas realizadas por las fábricas de piensos. En un comunicado, UPA aseveró que la UE ya está adoptando medidas ante el bajo nivel de precios de los cereales, mientras que las fábricas de pienso continúan «asfixiando» a los ganaderos españoles, «que arrastran importantes pérdidas en los últimos doce meses». Por todo ello, subrayó que no existe ningún motivo para que no se produzca una bajada de los piensos . «Las materias primas que están comprando las fábricas en estos momentos son entre el 30% y el 35% más baratas, mientras que el pienso sigue igual de caro, lo que sin duda supone un aumento espectacular del beneficio de los industriales», asegura.

Antonio Prieto, secretario de ganadería de esta organización en Extremadura, resume el problema en una palabra: «Especulación». No entiende cómo los piensos empezaron a subir al mismo tiempo que los cereales y ahora no están bajando. «Quieren consolidar los precios», asegura.

Para él, «la situación es ahora crítica para todos los sectores. En el caso del ibérico, por ejemplo, estamos a punto de entrar en la montanera».

Igualmente, Asaja reclama la inmediata bajada del precio de los piensos ya que de lo contrario cerrarán miles de explotaciones. En un comunicado, señala que es inadmisible que mientras la cotización de los cereales ha caído entre el 35-40% en lo que va de año, el precio de los piensos suba ligeramente o, en el mejor de los casos, se mantenga estable.

Así, los precios de cualquier pienso compuesto para ganado de cebo o bien se mantienen, caso de los piensos para terneros de recría y cebo (31 euros/100 kilo), o incluso suben, como es el caso del pienso para cerdo de capa blanca para crecimiento y cebo (31,53 euros/100 kilos en enero y 33,60 euros/100 kilos en junio. En la actualidad continúan a precios similares).

En sentido parecido parece expresarse el Gobierno. El 'número dos' del Ministerio de Medio Rural, Josep Puxeu, aseguró el pasado miércoles que la repercusión de la bajada de los cereales debería trasladarse a la reducción de precios de los piensos con el fin de que el sector ganadero pueda ganar «realmente» rentabilidad. Resaltó que la situación actual del mercado de los cereales registra «realmente» una cotización a la baja «de forma continuada» computada durante las últimas semanas que, a su juicio, debería de reflejarse en los precios de los piensos, que se efectúa «de una forma demasiado lenta». Recordó además que, como ya es público, las autoridades de Defensa de la Competencia hacen un «seguimiento exhaustivo» de piensos y carnes dado que hay productos «que suben a la velocidad del cohete y bajan a la velocidad de la pluma», recoge Efe.

Sin embargo, los fabricantes de piensos defienden su parcela. Desde la patronal, Cesfac, se apunta la tendencia bajista de los cereales debido a la reducción de las cabañas ganaderas, con la consiguiente reducción de demanda de cereales para pienso, «que desgraciadamente no mejora».

Esta tendencia de los precios a la baja del cereal la atribuye además a la estabilización de la demanda de cereales para usos industriales, a niveles menores de los anticipados en esta campaña y, sobre todo, las altas disponibilidades de materia prima en el mercado. Sin embargo, la explicación 'no cuela' para Prieto. «¿No tenían las mismas existencias el año pasado cuando subieron los preciosa?», se pregunta. Arancel es una de esas palabras que parecía desterrada por los nuevos tiempos. Como aduana o Telón de Acero. Las sucesivas rondas de la Organización Mundial del Comercio pretendían instaurar la verdad absoluta del liberalismo comercial como gran remedio a todos los males. Pero lo cierto es que los aranceles pueden ser un instrumento de control de la economía.

Sin ir más lejos, los 25 países de la UE decidieron el pasado jueves el restablecimiento de los aranceles a la importación de cereal, que actualmente estaban suspendidos. La causa está en la bajada de precios de estos productos.

La mecánica es casi tan antigua como el trueque. Hace un año estos impuestos se interrumpieron porque había falta de existencias en el mercado comunitario, de forma que se pretendía favorecer así el abastecimiento de esta materia prima. Con el aumento de la oferta, se esperaba también que bajaran los precios, que a su vez influían en el resto de la cadena alimentaria.

Ahora, cuando los precios han bajado, se recurre a esta medida proteccionista. El producto llegado de fuera se encarecerá, debido a que hay que repercutir la tasa de entrada que se paga. Con ello se busca igualmente privilegiar al producto interno respecto al externo.

Bruselas estima ahora que las cotizaciones de esos productos han caído lo suficiente para volver a aplicar los aranceles. Según anunció la comisaria europea Mariann Fischer-Boel, los impuestos aduaneros entrarán en vigor una vez publicada la orden en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas (DOCE).

Los aranceles se fijan según los precios de referencia mundial. Para el trigo duro, de calidad alta, el centeno, el sorgo y el maíz los gravámenes se establecerán según regulaciones bimensuales. Para el trigo blando, de calidad media y baja, se abre una cuota anual de 2.989.240 toneladas, que incluye un cupo de 572.000 toneladas para importaciones de EE. UU. y 38.853 de Canadá; el arancel para los envíos dentro de estos contingentes será de 12 euros por tonelada. En la cebada, habrá una cuota anual de 306.215 toneladas, gravadas con 16 euros por tonelada; aparte hay otro cupo de 50.000 toneladas, por las que se pagarán 8 euros por tonelada.

Los piensos no bajan pese a que el precio del cereal cae a niveles de hace diez años

El trigo, por ejemplo, cuesta ahora 120 euros por tonelada menos que en octubre del año pasado, y sólo 20 euros más que en 1998

Los piensos ganaderos están caros porque su materia prima, los cereales, están en máximos históricos. Esa es la película que nos han contado hasta ahora. Pero parece que la historia se aleja bastante de la realidad. El precio de la mayoría de los productos cerealísticos está cayendo en picado, pero los piensos siguen igual de caros. Un auténtico Expediente X.

Los últimos años han sido aceptables para los productores de cereal, para qué negarlo. El fruto de su esfuerzo se ha pagado bien, lo que les ha rendido mayores ingresos. Sin embargo, también crecían los gastos de producción, sin que se supiera siempre a cuenta de qué. Fertilizantes, combustibles, semillas, todo subía también. Como contaba algún dirigente agrario, parecía como si todo el mundo supiera que el agricultor contaba con más ingresos y se aprovechaba de la situación.

La cruz de la situación estaba en la ganadería. A cereales más caros, piensos más caros, decía la lógica. El escenario se completaba con caída del consumo de algunas especies, especialmente el cordero, el encarecimiento de otros costes de producción y la aparición de algunas enfermedades, como la lengua azul y la brucelosis. Por razones diferentes, el porcino también entró en barrena. El resultado fue desastroso, la ganadería se enfrenta a una de las peores crisis que se recuerdan.

Además, el otro lado de la balanza tampoco da un respiro. El precio de los animales está en mínimos históricos. Algunos expertos hablan de un aumento del precio de la carne a nivel internacional. Pero eso no parece ir por España, al menos en los precios en origen (los que reciben los ganaderos). Hablar de los precios en destino, los que se pagan en el comercio, es cosa muy distinta.

Se trata de una de esas paradojas que se dan en una economía de libre mercado. Las ganancias de un sector pueden suponer las pérdidas para otros. Alcanzar el punto de equilibrio, ese donde todas las partes se puedan sentir razonablemente satisfechas, parece inalcanzable.

Grandes caídas

Desde hace unos meses, el precio de los cereales está cayendo a ritmo de vértigo. Sólo el arroz parece salvarse de la quema. Sin embargo, los piensos no se abaratan. Varios ejemplos son significativos. El trigo para pienso se cotizó en la Lonja de Extremadura esta semana un 43% más barato que hace doce meses. Lo mismo pasa con la cebada (40%), o el maíz (38%). Más rápida es la caída de la soja, a nivel nacional se ha devaluado un 36% en sólo cuatro meses. Todos estos productos son materias primas que se suelen utilizar en la fabricación de piensos compuestos en mayor o menor medida.

Por tanto, ya se puede decir que los precios no están altos. Incluso, en algunos casos se podría decir que están casi al mismo nivel que hace una década.

Por ejemplo, el trigo para pienso costaba tras la última reunión de la mesa sólo 20 euros más por tonelada que en octubre del año 1998. Sólo hace doce meses, era 120 euros más caro. O para que lo entienda más gente, 4 pesetas por kilo de diferencia en diez años, que es como siguen haciendo las cuentas los agricultores. Lo mismo pasa con la avena (menos de tres pesetas), o el maíz (cuatro pesetas). Como elemento de referencia, baste destacar que el maíz ha bajado 15 pesetas en los últimos doce meses.

Pese a todo ello, los fabricantes de pienso no reaccionan. Pero los agricultores sí, y parece que el Gobierno también. Esta semana, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) aseguraba que es el momento de comenzar una «exhaustiva» investigación de las prácticas realizadas por las fábricas de piensos. En un comunicado, UPA aseveró que la UE ya está adoptando medidas ante el bajo nivel de precios de los cereales, mientras que las fábricas de pienso continúan «asfixiando» a los ganaderos españoles, «que arrastran importantes pérdidas en los últimos doce meses». Por todo ello, subrayó que no existe ningún motivo para que no se produzca una bajada de los piensos . «Las materias primas que están comprando las fábricas en estos momentos son entre el 30% y el 35% más baratas, mientras que el pienso sigue igual de caro, lo que sin duda supone un aumento espectacular del beneficio de los industriales», asegura.

Antonio Prieto, secretario de ganadería de esta organización en Extremadura, resume el problema en una palabra: «Especulación». No entiende cómo los piensos empezaron a subir al mismo tiempo que los cereales y ahora no están bajando. «Quieren consolidar los precios», asegura.

Para él, «la situación es ahora crítica para todos los sectores. En el caso del ibérico, por ejemplo, estamos a punto de entrar en la montanera».

Igualmente, Asaja reclama la inmediata bajada del precio de los piensos ya que de lo contrario cerrarán miles de explotaciones. En un comunicado, señala que es inadmisible que mientras la cotización de los cereales ha caído entre el 35-40% en lo que va de año, el precio de los piensos suba ligeramente o, en el mejor de los casos, se mantenga estable.

Así, los precios de cualquier pienso compuesto para ganado de cebo o bien se mantienen, caso de los piensos para terneros de recría y cebo (31 euros/100 kilo), o incluso suben, como es el caso del pienso para cerdo de capa blanca para crecimiento y cebo (31,53 euros/100 kilos en enero y 33,60 euros/100 kilos en junio. En la actualidad continúan a precios similares).

En sentido parecido parece expresarse el Gobierno. El 'número dos' del Ministerio de Medio Rural, Josep Puxeu, aseguró el pasado miércoles que la repercusión de la bajada de los cereales debería trasladarse a la reducción de precios de los piensos con el fin de que el sector ganadero pueda ganar «realmente» rentabilidad. Resaltó que la situación actual del mercado de los cereales registra «realmente» una cotización a la baja «de forma continuada» computada durante las últimas semanas que, a su juicio, debería de reflejarse en los precios de los piensos, que se efectúa «de una forma demasiado lenta». Recordó además que, como ya es público, las autoridades de Defensa de la Competencia hacen un «seguimiento exhaustivo» de piensos y carnes dado que hay productos «que suben a la velocidad del cohete y bajan a la velocidad de la pluma», recoge Efe.

Sin embargo, los fabricantes de piensos defienden su parcela. Desde la patronal, Cesfac, se apunta la tendencia bajista de los cereales debido a la reducción de las cabañas ganaderas, con la consiguiente reducción de demanda de cereales para pienso, «que desgraciadamente no mejora».

Esta tendencia de los precios a la baja del cereal la atribuye además a la estabilización de la demanda de cereales para usos industriales, a niveles menores de los anticipados en esta campaña y, sobre todo, las altas disponibilidades de materia prima en el mercado. Sin embargo, la explicación 'no cuela' para Prieto. «¿No tenían las mismas existencias el año pasado cuando subieron los preciosa?», se pregunta. Arancel es una de esas palabras que parecía desterrada por los nuevos tiempos. Como aduana o Telón de Acero. Las sucesivas rondas de la Organización Mundial del Comercio pretendían instaurar la verdad absoluta del liberalismo comercial como gran remedio a todos los males. Pero lo cierto es que los aranceles pueden ser un instrumento de control de la economía.

Sin ir más lejos, los 25 países de la UE decidieron el pasado jueves el restablecimiento de los aranceles a la importación de cereal, que actualmente estaban suspendidos. La causa está en la bajada de precios de estos productos.

La mecánica es casi tan antigua como el trueque. Hace un año estos impuestos se interrumpieron porque había falta de existencias en el mercado comunitario, de forma que se pretendía favorecer así el abastecimiento de esta materia prima. Con el aumento de la oferta, se esperaba también que bajaran los precios, que a su vez influían en el resto de la cadena alimentaria.

Ahora, cuando los precios han bajado, se recurre a esta medida proteccionista. El producto llegado de fuera se encarecerá, debido a que hay que repercutir la tasa de entrada que se paga. Con ello se busca igualmente privilegiar al producto interno respecto al externo.

Bruselas estima ahora que las cotizaciones de esos productos han caído lo suficiente para volver a aplicar los aranceles. Según anunció la comisaria europea Mariann Fischer-Boel, los impuestos aduaneros entrarán en vigor una vez publicada la orden en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas (DOCE).

Los aranceles se fijan según los precios de referencia mundial. Para el trigo duro, de calidad alta, el centeno, el sorgo y el maíz los gravámenes se establecerán según regulaciones bimensuales. Para el trigo blando, de calidad media y baja, se abre una cuota anual de 2.989.240 toneladas, que incluye un cupo de 572.000 toneladas para importaciones de EE. UU. y 38.853 de Canadá; el arancel para los envíos dentro de estos contingentes será de 12 euros por tonelada. En la cebada, habrá una cuota anual de 306.215 toneladas, gravadas con 16 euros por tonelada; aparte hay otro cupo de 50.000 toneladas, por las que se pagarán 8 euros por tonelada.

Efecto neutro

La Confederación Española de Fabricantes de Piensos (Cesfac) prevé que la reintroducción de los aranceles tendrá, en la situación actual de mercado, un efecto neutro en los precios y acoge «con tranquilidad» la decisión.

Desde la industria de piensos han señalado a Efeagro que la reintroducción de los aranceles no se notará en las cotizaciones del grano en España ni en Europa, pues esta campaña las eventuales necesidades de importación de cereal del Mar negro (beneficiarios de estos aranceles reducidos) son muy inferiores a los casi 2 millones de toneladas disponibles de ese cupo para este año.

Antonio Prieto, de UPA, opina por su parte que será una medida sin efectos prácticos. «¿Para qué valen los aranceles?», cuestiona. «Se trata de una medida que no está adecuada a la realidad. Pasará como la retirada del barbecho, que no ha valido para nada. Son medidas que toma Bruselas y que no valen para nada. En este caso, los especuladores están dentro de la Unión». De otro lado, Bruselas considera los precios de las materias primas agrícolas en los mercados mundiales se van a mantener altos a medio plazo, en los próximos nueve años, aunque quizá en 2008 hayan alcanzado niveles extremos. Así lo dice un informe de la dirección de Agricultura de la Comisión Europea (CE).

Las últimas estimaciones de la CE sobre los mercados agrícolas desde ahora y hasta 2017 indican que las cotizaciones de cereales o de la carne van a seguir al alza y más en comparación con las dos últimas décadas, en las que los precios fueron bajos.


Efecto neutro

La Confederación Española de Fabricantes de Piensos (Cesfac) prevé que la reintroducción de los aranceles tendrá, en la situación actual de mercado, un efecto neutro en los precios y acoge «con tranquilidad» la decisión.

Desde la industria de piensos han señalado a Efeagro que la reintroducción de los aranceles no se notará en las cotizaciones del grano en España ni en Europa, pues esta campaña las eventuales necesidades de importación de cereal del Mar negro (beneficiarios de estos aranceles reducidos) son muy inferiores a los casi 2 millones de toneladas disponibles de ese cupo para este año.

Antonio Prieto, de UPA, opina por su parte que será una medida sin efectos prácticos. «¿Para qué valen los aranceles?», cuestiona. «Se trata de una medida que no está adecuada a la realidad. Pasará como la retirada del barbecho, que no ha valido para nada. Son medidas que toma Bruselas y que no valen para nada. En este caso, los especuladores están dentro de la Unión». De otro lado, Bruselas considera los precios de las materias primas agrícolas en los mercados mundiales se van a mantener altos a medio plazo, en los próximos nueve años, aunque quizá en 2008 hayan alcanzado niveles extremos. Así lo dice un informe de la dirección de Agricultura de la Comisión Europea (CE).

Las últimas estimaciones de la CE sobre los mercados agrícolas desde ahora y hasta 2017 indican que las cotizaciones de cereales o de la carne van a seguir al alza y más en comparación con las dos últimas décadas, en las que los precios fueron bajos.

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